viernes, 3 de julio de 2015

Descubriendo la Rambla de Castro

¡Hola de nuevo, amigos viajeros!

Hoy hemos querido perdernos en los preciosos paisajes que nos regala el norte de Tenerife. Así que, poneos cómodos, porque este viaje nos llevará hasta el encantador municipio de Los Realejos.



¡Y llegamos! Poneos el calzado más cómodo que tengáis a mano, porque hoy nos espera una buena caminata por... ¡La Rambla de Castro! Preparaos para disfrutar de uno de los espacios naturales más importantes de la isla. Desde el Mirador de San Pedro, mires donde mires, el verde se extiende en todas direcciones, bajando por la montaña para encontrarse con el azul del mar. Pero ya va siendo hora de iniciar el camino. Seguidnos bien de cerca y no os separéis, no queremos que nadie se pierda.


El camino nos lleva directamente hacia la Ermita de San Pedro, construida allá por el siglo XVIII. Dicen que en su interior se guarda una talla del Apóstol, testimonio del barroco isleño. Pero no vamos a detenernos aquí ahora, ¡todavía queda mucho por ver!

Ermita de San Pedro

Sigamos bajando por el camino. No cabe duda de que este paraje es digno de admiración. ¡Estamos completamente rodeados de palmeras! La palmera canaria es una especie endémica de nuestras islas y actualmente está protegida. Por algo se la considera como uno de los símbolos naturales del Archipiélago Canario. 

Palmera canaria (Phoenix canariensis)

Y, si os fijáis bien, seguro que os encontraréis también con algún ejemplar de drago, otra de las especies de flora endémica de Canarias. ¿Conocéis la leyenda en torno a los dragos? Se dice que nacieron de la sangre que brotó de Ladón, el dragón de 100 cabezas que protegía el Jardín de las Hespérides, según la mitología griega. Una historia digna de contar, pero la dejaremos para otro momento.

Drago (Dracaena draco)

¿Veis aquella edificación rodeada de palmeras más adelante? Es la famosa Hacienda de Castro, fechada en el siglo XVI, y que es la hacienda más importante de la zona costera. ¿Podéis escuchar cómo se mezcla el sonido de las olas del mar con el cantar de los pájaros? Sensaciones tan maravillosas como ésta existen pocas.

Hacienda de Castro

¿Estáis muy cansados? Tranquilos, sólo nos queda una parada más antes de volver a casa. Y es que no podemos irnos sin visitar el Fortín de San Fernando, una fortaleza defensiva que fue construida en 1808 con el objetivo de defender la isla de posibles ataques de piratas. Aunque, claro, hoy en día hace las veces de mirador, así que, ¿por qué no os relajáis un rato observando el océano?

Fortín de San Fernando

Ha sido una excursión fantástica, ¿verdad? En el Club de las Hespérides nos encanta recorrer estos espléndidos paisajes. Pero ya va siendo hora de regresar a nuestro querido jardín y descansar un poco..., al menos hasta nuestro próximo viaje.

¡Nos vemos pronto, viajeros!

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