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viernes, 9 de octubre de 2015

Las maravillas del Paisaje Protegido de Los Campeches, Tigaiga y Ruiz

¡Hola de nuevo, amigos viajeros!

Últimamente en el Club de las Hespérides sentimos la necesidad de caminar entre los árboles y perdernos entre la maravillosa naturaleza de nuestra preciosa isla de Tenerife. Así que hoy hemos preparado una excursión al Paisaje Protegido de Los Campeches, Tigaiga y Ruiz. ¿Emocionados? Nosotros no podemos esperar más. ¡En marcha!


Este Paisaje Protegido constituye una misma unidad paisajística, integrada por tres espacios naturales. Situado en el norte de la isla, sus casi 700 hectáreas se reparten entre los municipios de Los Realejos y San Juan de La Rambla. Formado por laderas y acantilados, el rango de altitud de este paraje llega hasta los 1.300 metros. En su interior alberga una amplia variedad de especies endémicas, de destacado interés científico.

Paisaje Protegido de Los Campeches, Tigaiga y Ruiz

Uno de estos sitios de interés científico es el Barranco de Ruiz, por donde discurre parte de un encantador sendero desde el que podremos observar la belleza de la flora y la fauna de este paisaje. La alta biodiversidad de especies han convertido al Barranco de Ruiz en un Área de Sensibilidad Ecológica, debido a su valores naturales y paisajísticos. Además, atesora una alta cantidad de especies endémicas, que nos muestra un bosque a medio camino entre las comunidades de tabaibales y cardonales, hasta un hermoso reducto de laurisilva. Todo ello salpicado aquí y allá de flora rupícola. ¿Qués es la flora rupícula? Pues son todas aquellas especies de plantas y flores que crecen en hábitats especialmente rocosos. Interesante, ¿verdad?

Barranco de Ruiz (Paisaje Protegido de Los Campeches, Tigaiga y Ruiz)

Después de haber visitado el fantástico barranco de Ruiz, ahora nos dirigiremos a la zona de Tigaiga, para deleitarnos con el bosque de laurisilva que se extiende por su ladera. La laurisilva de Los Realejos está considerada como un recurso paisajístico muy importante, debido al alto porcentaje de especies de flora y fauna autóctonas de Canarias. Algunas de ellas muy raras y que están en peligro de extinción, como es el caso de la paloma rabiche o la paloma turqué, las cuales ya conocimos en nuestro anterior viaje a la Corona Forestal.

Bosque de Laurisilva (Tigaiga)

¿Sabíais que el Espacio Natural Protegido de Los Campeches, Tigaiga y Ruiz es un importante enclave para la preservación de especies animales y vegetales en peligro? De hecho, ha sido declarado Zona Especial para las Aves (ZEPA), debido a la gran variedad de aves que habitan la zona, entre las que podemos contar cernícalos, aguilillas, canarios, herrerillos, capirotes, alpispas, pinzones, reyezuelos, petirrojos y currucas.


Y aquí terminamos nuestro viaje de hoy. Ha sido genial poder perdernos, un día más, en las maravillas que esconde nuestra preciosa isla de Tenerife. El Club de las Hespérides se retira por hoy a nuestro querido jardín, no sin antes desearos un buen viaje de vuelta a vuestros hogares. ¿Qué aventura nos esperará en nuestro próximo viaje? Habrá que esperar para descubrirlo.

¡Hasta que nuestros caminos vuelvan a cruzarse, amigos viajeros! 

viernes, 4 de septiembre de 2015

Paseando por la costa de Los Realejos

¡Volvemos a vernos, amigos viajeros!

El verano está acabando y en el Club de las Hespérides no queríamos desaprovechar la oportunidad de visitar algunas de las playas de nuestra preciosa isla de Tenerife. ¿Tenéis listo el bañador? Hoy nos desplazaremos hasta el norte de la isla para dar un paseo y disfrutar de las cristalinas aguas del océano en la costa de Los Realejos.


A pesar de que la costa de Los Realejos es, en su mayoría, escarpada y formada por acantilados, cuenta con un total de cinco playas de arena negra y callados y unas piscinas naturales que harán las delicias de todos los amantes del mar. Un paraíso, no solo para darse un buen baño en el mar, sino también para disfrutar de la naturaleza con actividades como la pesca deportiva y el submarinismo.

Los Realejos

Empezaremos visitando la Playa de La Grimona, al lado de la Playa del Socorro. La playa se encuentra en un lugar aislado de las urbanizaciones, y es difícil acceder a ella, únicamente pudiendo llegar a pie. ¿Sabíais que esta playa sólo es visible en determinadas épocas del año, cuando la marea está baja? Es uno de los pequeños secretos que guarda Los Realejos.

Playa de La Grimona (Los Realejos)

Aunque la playa más famosa y concurrida de Los Realejos es la de El Socorro. Aquí se celebran anualmente varios campeonatos de surf y bodyboard, en los meses de julio, agosto y septiembre. De hecho, esta playa de arena negra posee fama mundial entre los surferos de toda Europa. Pero eso no es todo, pues esta preciosa imagen es escena habitual en el rodaje de spots publicitarios, sesiones de fotos e, incluso, rodajes de series y películas.

Playa de El Socorro (Los Realejos)
Llegando al corazón del paisaje protegido de La Rambla de Castro, nos encontramos con la encantadora Playa de Castro. ¿No os parece un auténtico paraíso? La exuberante vegetación a nuestro alrededor, junto con las escarpadas paredes de los acantilados consiguen que sintamos que hemos llegado a otro mundo, ¿no creéis?

Playa de Castro (Los Realejos)

Otra cala de arena negra la constituye la playa de La Fajana, la cual también atraviesa parte del paisaje de La Rambla de Castro. Se trata de una de las mejores playas del norte de la isla donde nadar en el mar, debido a sus cristalinas aguas y el entorno de naturaleza virgen que hará las delicias de los aventureros como nosotros. El olor del salitre del mar y el sonido de las olas al romper en la orilla es,simplemente hermoso.

Playa de La Fajana (Los Realejos)

Y terminamos nuestro recorrido por las playas de Los Realejos en la playa de Los Roques. Al final del sendero del agua y a las puertas del municipio del Puerto de la Cruz, nos encontramos con este preciosa playa de arena negra. Los dos roques que se alzan entre el agua del mar son los responsables del nombre de esta playa y nos sugieren paisajes lejanos en nuestra imaginación.

Playa de Los Roques (Los Realejos)

Y esto ha sido todo por hoy. Hemos disfrutado de un divertido paseo en compañía del travieso mar y es hora de despedirnos de nuestro salado amigo para regresar al descanso de nuestro querido jardín. Esperamos volver a veros en nuestro próximo viaje.

¡Que las olas os guíen, amigos viajeros!

viernes, 21 de agosto de 2015

Entre castillos e historia

¡Bienvenidos de nuevo, amigos viajeros!

Las últimas semanas de nuestro Club han estado llenas de aventura. Hemos visitado la Corona Forestal, recorrido el Barranco de Masca y viajado en kayak admirando los acantilados de Los Gigantes. Por eso, para esta semana hemos preparado una excursión algo más tranquila, para conocer un poco más la riqueza histórica que también alberga nuestra hermosa isla de Tenerife. Concretamente, hoy volveremos a visitar Los Realejos para deleitarnos con algunos ejemplos de arquitectura civil de gran importancia en el Archipiélago. ¡Partimos!



¡Y aquí estamos! Los Realejos ha sufrido una gran transformación a lo largo de los años y, a pesar de la pérdida de muchos de los edificios históricos que la definieron en su momento, aún se pueden contemplar interesantes inmuebles que nos hablan de un pasado cargado de acontecimientos y la determinación de un pueblo de caminar con decisión hacia el futuro.

Los Realejos

El municipio de Los Realejos se divide, principalmente, entre las localidades de Realejo Alto, Realejo Bajo y San Agustín, lugares en los que la arquitectura, tanto civil como religiosa, siempre ha tenido un mayor protagonismo. De hecho, el mayor número de edificaciones que podemos encontrar aquí pertenecen a los siglos XVIII y XIX. Empezaremos visitando un impresionante edificio que se encuentra a la entrada del municipio y que llama la atención nada más posar los ojos en él: el Castillo del Conde de Orea.

Castillo del Conde de Orea

Este castillo fue mandado a construir por el Conde de Orea, Luis Pablo Felipe Renshaw de Orea y Ascanio, entre finales del siglo XIX y principios del XX. ¿No os recuerda un poco a los viejos castillos de la Edad Media? Su aspecto cuadrado y robusto, como una fortificación, sí que evocan una época pasada. Aunque ya no habiten caballeros armados o nobles condes entre sus muros, lo cierto que se le ha seguido dando uso al castillo, primero, como un museo y, actualmente, como lugar de celebración de eventos. 

Casa de Viera y Clavijo

Nuestra siguiente parada es, nada menos, que la casa natal de Viera y Clavijo, famoso escritor y máximo exponente de la Ilustración en Canarias. Nació en Los Realejos el 28 de diciembre de 1731 y su carrera lo llevó a escribir sobre numerosos y diversos temas, desde la historiografía hasta las ciencias naturales. De la casa original sólo se ha conservado la fachada, pues el interior está completamente renovado para adaptarse a las exigencias actuales de habitabilidad. ¿Sabíais que Viera y Clavijo falleció el 21 de febrero de 1813 y que, por ese motivo, desde el año 2006 celebramos en esa fecha el Día de las Letras Canarias?

Casa de la Parra

Y finalizamos nuestro viaje de hoy con una visita a la famosa Casa de la Parra. Se encuentra localizada dentro de las edificaciones que conforman la Hacienda de Los Príncipes y actualmente ha sido rehabilitada y abierta al público como espacio cultural. 


El tiempo sigue su curso inquebrantable y las agujas del reloj continúan incansables su marcha. Hoy hemos hecho un interesante viaje al pasado y hemos conocido algunos datos interesantes sobre la historia de la isla. Nosotros nos despedimos, pues ya es hora de que retornemos a nuestro querido jardín.

¡Hasta la próxima, amigos viajeros!

viernes, 17 de julio de 2015

La leyenda de los dragos

¡Muy buenas, amigos viajeros!

¿Recordáis que en nuestra primera excursión a la Rambla de Castro nos encontramos con un ejemplar de drago? Seguro que os quedasteis con las ganas de saber más sobre esta especie y sobre las mágicas leyendas que la rodean. Pues hoy, en el Club de las Hespérides, vamos a hacer un pequeño recorrido por el norte de la isla para descubrir más sobre sobre estos misteriosos árboles. ¿Por qué no os venís? Nuestra primera parada será en el municipio de Los Realejos.



Como ya sabéis, la mitología griega situaba el Jardín de las Hespérides en las Islas Canarias, de ahí el nombre de nuestro Club. Pues bien, dicho jardín estaba custodiado por un feroz dragón, del que se dice que poseía 100 cabezas, llamado Ladón, que había sido enviado por la diosa Hera para proteger su huerto de manzanas de oro. Sin embargo, Heracles (o Hércules) llegó al jardín en busca de los dorados frutos, como parte de sus Doce Trabajos. Allí se enfrentó al dragón y lo mató. Se dice que, tras su muerte, la sangre de Ladón corrió por la tierra y germinó con la forma de nuestros dragos centenarios, a los que se les consideró desde entonces como los hijos del dragón. 

Drago de San Francisco (Los Realejos)

Y aquí estamos, en Los Realejos, contemplando uno de los ejemplares de drago más bellos e importantes de la isla, el de San Francisco. No cabe duda de que la forma de sus muchas ramas, que salen retorcidas desde el grueso tronco y se elevan hacia el cielo, bien podrían ser las 100 cabezas de Ladón, ¿no creéis? Bien, sigamos avanzando.

Drago de Sietefuentes (Los Realejos)

Y éste que tenemos aquí es el Drago de Sietefuentes, que también se encuentra en Los Realejos y cuenta con varios siglos de antigüedad. ¿Sabíais que estos gigantes florecen cada 15 años? Dicen que es uno de los mayores espectáculos de la naturaleza. Ojalá en el Club tengamos la oportunidad de visitarlos cuando estén en flor.

Dragos Gemelos (Los Realejos)

Situados cerca de la entrada a la Iglesia de Nuestra Señora de La Concepción, contemplar estos dos ejemplares de drago, prácticamente idénticos (de ahí su nombre de Dragos Gemelos), es una auténtica delicia. ¿No os parecen dos altos guardianes protegiendo la entrada de la Iglesia? Dignos hijos de Ladón, de eso no hay duda.

Drago de Los Príncipes (Los Realejos)

Y terminamos con el Drago de Los Príncipes, llamado así debido a los terrenos en los que se encuentra, pues éstos pertenecieron en su día a la Hacienda de Los Príncipes. Aunque, hoy en día, este drago se encuentra junto a una antigua construcción abandonada, vale la pena venir hasta aquí para contemplarlo y escuchar las miles de historias que este árbol seguro ha vivido a lo largo del tiempo.

Ya hemos visto algunos de los ejemplares de drago más importantes en Los Realejos, pero hemos reservado para el final uno en particular, el más famoso del archipiélago, tanto por su tamaño y longevidad, como por las leyendas en torno a él. Nos referimos, por supuesto, al Drago Milenario, que se encuentra en el municipio de Icod de los Vinos. Y es allí hacia donde nos dirigiremos ahora. ¡En marcha!

Drago Milenario (Icod de los Vinos)

Impresionante, ¿verdad? Los expertos han discutido largo y tendido sobre la edad que podría tener este maravilloso ejemplar, llegando a la conclusión de que podría oscilar entre los 800 y los 1.000 años, aunque algunas leyendas sitúen su nacimiento mucho más atrás, hasta hace más de 3.000 años.

La literatura en torno a los dragos siempre ha preferido encaramarse a las ramas de la fantasía, debido a su curiosa forma, a los cientos de años que pueden llegar a vivir, a las cualidades mágicas que se les atribuían y a las leyendas que los relacionaban con los dragones. En el Club de las Hespérides sentimos una clara debilidad por este tipo de mitos, y no podíamos dejar pasar la oportunidad de compartir éste con vosotros.

Nosotros nos retiramos de vuelta a nuestro querido jardín, pero no sin antes contaros una antigua leyenda guanche sobre este Drago Milenario que ahora contemplamos.


"Una tarde remota en el pasado, cierto navegante mercader llegaba de las costas atlánticas en busca de sangre de drago, producto muy en boga y de gran importancia en la elaboración de ciertas preparaciones, y desembarcó cerca de la playa de San Marcos, en Icod de los Vinos, para llevar a efecto su lucrativo propósito.

Estando ya en la playa, sorprendió allí a unas jóvenes guanches, que conforme al rito tradicional se bañaban solas en el mar aquella tarde veraniega. El intruso las persiguió, logrando apoderarse de una de ellas. Ésta trató astutamente de conquistar el corazón del extraño viajero para distraerlo y lograr huir y, mostrándole signos de consideración y amistad, le ofreció algunos hermosos frutos de la tierra.

Para aquel navegante, que venía tras la sangre del drago, y traía en la imaginación y en el alma el mito helénico de las Hespérides, los frutos que aquella dama le ofreciera, pudieron muy bien parecerle las manzanas del mítico jardín. Mientras él comía gustosamente, desprevenido, la bella aborigen saltó ágil al otro lado del barranco y, a todo correr, huyó hacia el bosquecillo cercano, escondiéndose tras la arboleda.

El viajero, sorprendido en principio, trató de perseguirla, pero vio con sorpresa que algo se interponía en su camino, que un árbol extraño movía sus hojas, como dagas infinitas, y que el tronco, parecido al cuerpo de una serpiente, se agitaba con el viento marino.

El navegante lanzó el dardo que llevaba en sus manos contra lo que a él se le figuró como un monstruo, con gran miedo y asombro, y al quedarse clavado en el tronco, del extremo de la jabalina empezó a gotear sangre líquida del drago.

Confuso y atemorizado, el hombre huyó laderas abajo, subió a su pequeña barca y se alejó de la costa, mientras iba pensando, en su corazón, que había sorprendido en el jardín a una de las Hespérides, a la que salió a defender el mítico Dragón."


Así que mucho cuidado, amigos viajeros. ¡Los dragones están al acecho!

viernes, 3 de julio de 2015

Descubriendo la Rambla de Castro

¡Hola de nuevo, amigos viajeros!

Hoy hemos querido perdernos en los preciosos paisajes que nos regala el norte de Tenerife. Así que, poneos cómodos, porque este viaje nos llevará hasta el encantador municipio de Los Realejos.



¡Y llegamos! Poneos el calzado más cómodo que tengáis a mano, porque hoy nos espera una buena caminata por... ¡La Rambla de Castro! Preparaos para disfrutar de uno de los espacios naturales más importantes de la isla. Desde el Mirador de San Pedro, mires donde mires, el verde se extiende en todas direcciones, bajando por la montaña para encontrarse con el azul del mar. Pero ya va siendo hora de iniciar el camino. Seguidnos bien de cerca y no os separéis, no queremos que nadie se pierda.


El camino nos lleva directamente hacia la Ermita de San Pedro, construida allá por el siglo XVIII. Dicen que en su interior se guarda una talla del Apóstol, testimonio del barroco isleño. Pero no vamos a detenernos aquí ahora, ¡todavía queda mucho por ver!

Ermita de San Pedro

Sigamos bajando por el camino. No cabe duda de que este paraje es digno de admiración. ¡Estamos completamente rodeados de palmeras! La palmera canaria es una especie endémica de nuestras islas y actualmente está protegida. Por algo se la considera como uno de los símbolos naturales del Archipiélago Canario. 

Palmera canaria (Phoenix canariensis)

Y, si os fijáis bien, seguro que os encontraréis también con algún ejemplar de drago, otra de las especies de flora endémica de Canarias. ¿Conocéis la leyenda en torno a los dragos? Se dice que nacieron de la sangre que brotó de Ladón, el dragón de 100 cabezas que protegía el Jardín de las Hespérides, según la mitología griega. Una historia digna de contar, pero la dejaremos para otro momento.

Drago (Dracaena draco)

¿Veis aquella edificación rodeada de palmeras más adelante? Es la famosa Hacienda de Castro, fechada en el siglo XVI, y que es la hacienda más importante de la zona costera. ¿Podéis escuchar cómo se mezcla el sonido de las olas del mar con el cantar de los pájaros? Sensaciones tan maravillosas como ésta existen pocas.

Hacienda de Castro

¿Estáis muy cansados? Tranquilos, sólo nos queda una parada más antes de volver a casa. Y es que no podemos irnos sin visitar el Fortín de San Fernando, una fortaleza defensiva que fue construida en 1808 con el objetivo de defender la isla de posibles ataques de piratas. Aunque, claro, hoy en día hace las veces de mirador, así que, ¿por qué no os relajáis un rato observando el océano?

Fortín de San Fernando

Ha sido una excursión fantástica, ¿verdad? En el Club de las Hespérides nos encanta recorrer estos espléndidos paisajes. Pero ya va siendo hora de regresar a nuestro querido jardín y descansar un poco..., al menos hasta nuestro próximo viaje.

¡Nos vemos pronto, viajeros!