viernes, 31 de julio de 2015

Aventura en la Corona Forestal

¿Qué hay de nuevo, amigos viajeros?

Después de nuestra visita nocturna al Teide para contemplar las estrellas, en el Club de las Hespérides nos quedamos con ganas de seguir paseando y adentrándonos en la naturaleza de nuestra isla. Por eso, hoy hemos organizado un viaje al Parque Natural de la Corona Forestal, el mayor espacio natural protegido de Canarias y el auténtico pulmón de Tenerife. ¡Vamos allá!


Esta verde y preciosa extensión de más de 46.000 hectáreas, circunda el Parque Nacional del Teide y se extiende desde los 300 metros sobre el nivel mar hasta alcanzar los más de 2.700 metros de altura. ¡Impresionante! ¿Sabíais que en este parque natural se encuentran las cabeceras de buena parte de los barrancos de Tenerife? Estos barrancos conforman la red de drenaje tanto del norte como del sur de la isla y, por lo tanto, son de vital importancia para la captación de agua. De hecho, esta zona constituye una de las explotaciones más importantes de agua, pues unas 200 galerías (de las poco más de 1.000 que se encuentran distribuidas por la isla) nacen en el interior de la Corona Forestal.

Parque Natural de la Corona Forestal

Este parque está formado por tres grandes cordilleras volcánicas, las cuales se formaron como consecuencia de la intensa actividad volcánica que sufrió el Teide durante el segundo ciclo eruptivo de Tenerife. En las empinadas laderas que descienden hacia el mar, podemos encontrar preciosos accidentes morfológicos que dejan sin aliento. ¿Queréis verlos? Muy bien, seguidnos, vamos a enseñaros el conocido como Paisaje Lunar.

Paisaje Lunar (Parque Natural de la Corona Forestal)

No existen palabras para describir tanta belleza, ¿no creéis? Es uno de los monumentos naturales más curiosos de nuestra isla y es una visita obligada para senderistas y aventureros como nosotros. ¡La naturaleza nunca dejará de sorprendernos! Y ya va siendo hora de prestar un poco más de atención a la flora y la fauna que nos rodea, no en vano aquí viven especies endémicas, muchas de ellas amenazadas, aunque algunas se encuentran protegidas por la legislación nacional e, incluso, por convenios internacionales. Empecemos observando los maravillosos ejemplares de pino canario que tenemos a nuestro alrededor.

Pino Canario (Pinus Canariensis)

El pino canario es la especie vegetal más representativa de este parque natural. ¿Sabíais que una de las propiedades de esta especie es que es resistente al fuego? Es por eso que, a pesar de los incendios forestales, que son más frecuentes sobre todo en esta época del año, estas masas de vegetación se han mantenido y resistido a lo largo del tiempo. Por otro lado, entre la fauna de la zona, podemos encontrar especies de aves endémicas, como la paloma rabiche, el pinzón azul o la paloma turqué. Estad atentos entre los árboles, puede que consigamos ver algún ejemplar.

Paloma Rabiche (Columba Junoniae)

¡Qué suerte! Aquí podemos ver un ejemplar de paloma rabiche, una especie endémica de Canarias, que suele habitar en barrancos y anidar en el suelo o en las repisas rocosas. Los colores de su plumaje son realmente preciosos, ¿verdad? Esta especie de paloma es el animal simbólico de la isla de La Gomera, pero también la podemos encontrar en La Palma y aquí, en Tenerife. Sin embargo, al contar con una población tan reducida, se la considera en peligro de extinción.

Pinzón Azul (Fringilla Teydea)

Otra especie endémica de nuestras islas es el pinzón azul, que podemos ver posado un poco más adelante. No nos acerquemos demasiado, no vayamos a espantarlo. Como la paloma rabiche es el animal simbólico de La Gomera, esta especie que estamos observando ahora es el símbolo de la isla de Tenerife. Son muy comunes en las zonas boscosas como en la que nos encontramos hoy, y suelen hacer sus nidos en las ramas de los árboles. Son aves generalmente solitarias, así que no es muy frecuente encontrarse con grupos de estos animales.

Paloma Turqué (Columba Bollii)

Y, finalmente, nos encontramos con una paloma turqué. También es una especie rara de ver, ya que únicamente habita en las zonas de la laurisilva canaria, en las islas de Tenerife, La Palma, El Hierro y La Gomera. Aquí, se la conoce también por otros nombres, como "turcón" o "paloma turquesa", y la especie se encuentra actualmente protegida.


Y aquí terminamos nuestra excursión de hoy, ¿qué os ha parecido? Estos paseos al abrigo de la naturaleza son un auténtico placer para los sentidos. Nosotros nos retiramos ya a nuestro querido jardín, pero no sin prometeros volver con nuevos y emocionantes viajes por nuestra isla. ¡Hasta la próxima, amigos viajeros!

viernes, 24 de julio de 2015

Noche estrellada en el Teide

¡Volvemos a vernos, amigos viajeros!

Dicen que esta noche las estrellas estarán especialmente bonitas y brillantes, ¿no os gustaría verlas más de cerca? Hoy en el Club de las Hespérides hemos organizado una visita a la montaña más alta de Canarias, el Teide organizada por la gente de El Cardón Natural experience. Una vez lleguemos al Parque Nacional, realizaremos una ruta de astronomía, a más de 2.000 metros de altitud, en uno de los lugares más privilegiados en el planeta para la observación del universo.



En nuestro Parque Nacional del Teide se encuentra uno de los volcanes activos más grandes del mundo, y el paisaje volcánico que vemos a nuestro alrededor posee unas características únicas que lo convierten en uno de los mayores atractivos de Tenerife. ¿Sabíais que, desde el año 2007, forma parte de la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO? Además, se trata del parque nacional más grande (ocupa un total de 19.000 hectáreas) y antiguo del Archipiélago Canario, con especies de flora y fauna endémicas dignas de ver.

Parque Nacional del Teide

Aunque hoy no hemos venido sólo a deleitarnos con las maravillas que nos ofrece este paraje. Ya tendremos tiempo de dedicar otro de nuestros viajes a conocer un poco más de este gigante dormido. Ha empezado a anochecer, así que es hora de que nos preparemos para otro gran espectáculo de la naturaleza. Nuestra bóveda celeste está a punto de iluminarse y hoy seremos nosotros los que compartiremos las historias que seguro las estrellas están a punto de contarnos.

Cielo nocturno en el Teide

Precioso, ¿verdad? Empezaremos por conocer un poco más sobre una estrella que seguro os sonará: la Estrella Polar. Es gracias a esta estrella, visible a simple vista, que somos capaces de localizar el norte, ya que es la más cercana al eje de rotación de la Tierra. Dado que su ubicación suele ser constante, esta estrella puede utilizarse como método de orientación, a falta de cualquier otro. Este sistema era muy utilizado en la antigüedad, cuando no existían las brújulas ni los aparatos modernos con los que contamos hoy en día. ¿La veis? Es fácil de localizar gracias a otra constelación del hemisferio norte, conocida como la Osa Menor o El Carro (debido a la forma que dibujan las estrellas que la conforman).

Constelación de la Osa Menor

Si os fijáis, la Estrella Polar (también conocida como Polaris) forma parte de esta constelación, estando situada en el extremo de su cola y siendo la más brillante de todas. En uno de los mitos griegos se nos cuenta la historia de la Osa Menor y de su constelación hermana, la Osa Mayor. Se dice que Calisto, una ninfa sierva de Artemisa, fue seducida por el dios Zeus, quedando embarazada de su hijo Arcas. Como castigo por no haber permanecido virgen como su señora, Artemisa la transformó en una osa. Años más tarde, cuando el hijo de Calisto, Arcas, salía de caza, fue detenido por Zeus antes de que matase a un oso que, como descubriría luego, era su propia madre. Compadeciéndose de ambos, y para que Calisto no volviese a estar en peligro, Zeus transformó a Arcas también en oso, y subió a madre e hijo al firmamento, convirtiéndolos en la Osa Mayor y la Osa Menor.

Durante esta época del año, son especialmente visibles las tres estrellas que conforman lo que se conoce como el Triángulo de Verano. Se dice que estas tres estrellas indican la llegada del verano y son fácilmente observables durante toda esta estación. Son las estrellas Deneb (de la constelación del Cisne), Vega (de la constelación de la Lira) y Altair (de la constelación del Águila). El espectáculo es aún mayor cuando puede verse la Vía Láctea atravesando el espacio entre Vega y Altair. ¡Fijaos bien, están allí! 

El Triángulo de Verano

Existe una preciosa leyenda japonesa en torno a estas estrellas. Cuentan que la princesa Orihime (representada como la estrella Vega) tejía unas maravillosas telas a orillas del río Amanogawa (la Vía Láctea). Su padre, el rey Tentei, le presentó un día a Hikoboshi (la estrella Altair), un pastor que vivía al otro lado del río. Ambos se enamoraron perdidamente el uno del otro y se casaron, pero empezaron a descuidar sus labores, ella como tejedora y él como pastor, así que Tentei, furioso, separó a los amantes, uno a cada lado del río Amanogawa. Desesperada, Orihime rogó a su padre volver a reunirse con su esposo y el rey, conmovido por sus lágrimas, accedió a que los amantes se vieran únicamente el séptimo día del séptimo mes del año. Por eso, hoy en día en Japón, el 7 de julio se celebra el Tanabata o Festival de las Estrellas, para celebrar el encuentro entre Orihime y Hikoboshi.

La Vía Láctea

Ahora os vamos a pedir que miréis hacia el sur. ¿Veis esa línea brumosa que atraviesa el cielo? Es la Vía Láctea. Durante esta época de verano es uno de los mayores espectáculos celestes que podemos ver desde aquí. Ese aspecto brumoso se debe a los millones y millones de estrellas de los que está formada, y que son demasiado débiles para poder distinguirlas una a una. Pensar en la inmensidad del universo, allá afuera, hace que uno pueda llegar a sentirse insignificante, ¿no creéis? Después de todo, parece que nuestro planeta está escondido en un pequeño rincón del cosmos.

Hemos hecho un viaje increíble a través de las estrellas y las constelaciones. El Club de las Hespérides os dice adiós por hoy. Es tarde, y nuestro querido jardín nos espera para regalarnos sueños sobre el firmamento y sus astros. Y queremos despedirnos con este precioso vídeo que muestra el movimiento de las estrellas, constelaciones, objetos y telescopios desde los Observatorios de Canarias.



Dulces sueños, amigos viajeros.

viernes, 17 de julio de 2015

La leyenda de los dragos

¡Muy buenas, amigos viajeros!

¿Recordáis que en nuestra primera excursión a la Rambla de Castro nos encontramos con un ejemplar de drago? Seguro que os quedasteis con las ganas de saber más sobre esta especie y sobre las mágicas leyendas que la rodean. Pues hoy, en el Club de las Hespérides, vamos a hacer un pequeño recorrido por el norte de la isla para descubrir más sobre sobre estos misteriosos árboles. ¿Por qué no os venís? Nuestra primera parada será en el municipio de Los Realejos.



Como ya sabéis, la mitología griega situaba el Jardín de las Hespérides en las Islas Canarias, de ahí el nombre de nuestro Club. Pues bien, dicho jardín estaba custodiado por un feroz dragón, del que se dice que poseía 100 cabezas, llamado Ladón, que había sido enviado por la diosa Hera para proteger su huerto de manzanas de oro. Sin embargo, Heracles (o Hércules) llegó al jardín en busca de los dorados frutos, como parte de sus Doce Trabajos. Allí se enfrentó al dragón y lo mató. Se dice que, tras su muerte, la sangre de Ladón corrió por la tierra y germinó con la forma de nuestros dragos centenarios, a los que se les consideró desde entonces como los hijos del dragón. 

Drago de San Francisco (Los Realejos)

Y aquí estamos, en Los Realejos, contemplando uno de los ejemplares de drago más bellos e importantes de la isla, el de San Francisco. No cabe duda de que la forma de sus muchas ramas, que salen retorcidas desde el grueso tronco y se elevan hacia el cielo, bien podrían ser las 100 cabezas de Ladón, ¿no creéis? Bien, sigamos avanzando.

Drago de Sietefuentes (Los Realejos)

Y éste que tenemos aquí es el Drago de Sietefuentes, que también se encuentra en Los Realejos y cuenta con varios siglos de antigüedad. ¿Sabíais que estos gigantes florecen cada 15 años? Dicen que es uno de los mayores espectáculos de la naturaleza. Ojalá en el Club tengamos la oportunidad de visitarlos cuando estén en flor.

Dragos Gemelos (Los Realejos)

Situados cerca de la entrada a la Iglesia de Nuestra Señora de La Concepción, contemplar estos dos ejemplares de drago, prácticamente idénticos (de ahí su nombre de Dragos Gemelos), es una auténtica delicia. ¿No os parecen dos altos guardianes protegiendo la entrada de la Iglesia? Dignos hijos de Ladón, de eso no hay duda.

Drago de Los Príncipes (Los Realejos)

Y terminamos con el Drago de Los Príncipes, llamado así debido a los terrenos en los que se encuentra, pues éstos pertenecieron en su día a la Hacienda de Los Príncipes. Aunque, hoy en día, este drago se encuentra junto a una antigua construcción abandonada, vale la pena venir hasta aquí para contemplarlo y escuchar las miles de historias que este árbol seguro ha vivido a lo largo del tiempo.

Ya hemos visto algunos de los ejemplares de drago más importantes en Los Realejos, pero hemos reservado para el final uno en particular, el más famoso del archipiélago, tanto por su tamaño y longevidad, como por las leyendas en torno a él. Nos referimos, por supuesto, al Drago Milenario, que se encuentra en el municipio de Icod de los Vinos. Y es allí hacia donde nos dirigiremos ahora. ¡En marcha!

Drago Milenario (Icod de los Vinos)

Impresionante, ¿verdad? Los expertos han discutido largo y tendido sobre la edad que podría tener este maravilloso ejemplar, llegando a la conclusión de que podría oscilar entre los 800 y los 1.000 años, aunque algunas leyendas sitúen su nacimiento mucho más atrás, hasta hace más de 3.000 años.

La literatura en torno a los dragos siempre ha preferido encaramarse a las ramas de la fantasía, debido a su curiosa forma, a los cientos de años que pueden llegar a vivir, a las cualidades mágicas que se les atribuían y a las leyendas que los relacionaban con los dragones. En el Club de las Hespérides sentimos una clara debilidad por este tipo de mitos, y no podíamos dejar pasar la oportunidad de compartir éste con vosotros.

Nosotros nos retiramos de vuelta a nuestro querido jardín, pero no sin antes contaros una antigua leyenda guanche sobre este Drago Milenario que ahora contemplamos.


"Una tarde remota en el pasado, cierto navegante mercader llegaba de las costas atlánticas en busca de sangre de drago, producto muy en boga y de gran importancia en la elaboración de ciertas preparaciones, y desembarcó cerca de la playa de San Marcos, en Icod de los Vinos, para llevar a efecto su lucrativo propósito.

Estando ya en la playa, sorprendió allí a unas jóvenes guanches, que conforme al rito tradicional se bañaban solas en el mar aquella tarde veraniega. El intruso las persiguió, logrando apoderarse de una de ellas. Ésta trató astutamente de conquistar el corazón del extraño viajero para distraerlo y lograr huir y, mostrándole signos de consideración y amistad, le ofreció algunos hermosos frutos de la tierra.

Para aquel navegante, que venía tras la sangre del drago, y traía en la imaginación y en el alma el mito helénico de las Hespérides, los frutos que aquella dama le ofreciera, pudieron muy bien parecerle las manzanas del mítico jardín. Mientras él comía gustosamente, desprevenido, la bella aborigen saltó ágil al otro lado del barranco y, a todo correr, huyó hacia el bosquecillo cercano, escondiéndose tras la arboleda.

El viajero, sorprendido en principio, trató de perseguirla, pero vio con sorpresa que algo se interponía en su camino, que un árbol extraño movía sus hojas, como dagas infinitas, y que el tronco, parecido al cuerpo de una serpiente, se agitaba con el viento marino.

El navegante lanzó el dardo que llevaba en sus manos contra lo que a él se le figuró como un monstruo, con gran miedo y asombro, y al quedarse clavado en el tronco, del extremo de la jabalina empezó a gotear sangre líquida del drago.

Confuso y atemorizado, el hombre huyó laderas abajo, subió a su pequeña barca y se alejó de la costa, mientras iba pensando, en su corazón, que había sorprendido en el jardín a una de las Hespérides, a la que salió a defender el mítico Dragón."


Así que mucho cuidado, amigos viajeros. ¡Los dragones están al acecho!

viernes, 10 de julio de 2015

Visitando a nuestros amigos los cetáceos

¡Nos encontramos de nuevo, amigos viajeros!

Hoy a nuestro Club le apetecía ir a una escapadita en el mar, por lo que os hemos preparado un viaje que no olvidaréis. ¡Vamos a visitar a las familias de cetáceos que viven en la costa de Tenerife! Para ello, por supuesto, debemos ir al puerto para coger un barco, así que ¡pongamos rumbo suroeste!



Nuestro destino es el Puerto Deportivo de Los Gigantes, otro de los rinconcitos más encantadores de nuestra isla, donde la sólida presencia de la montaña y los acantilados se encuentra con el ir y venir caprichoso de las olas del mar. Y, fijaos, hoy el océano está en calma, esperándonos para deleitarnos con las maravillas que esconde. Nuestro barco ya está preparado. ¡Todos a bordo!

Puerto Deportivo de Los Gigantes

¿Sabíais que Tenerife es el lugar más importante de Europa para el avistamiento de cetáceos en libertad? Especialmente aquí, en la zona suroeste de la isla, gracias al clima, la calidad de las aguas sin contaminar y a la existencia de multitud de ecosistemas, podemos encontrar hasta 21 especies de cetáceos diferentes, desde las ballenas azules y los delfines, hasta las orcas. Además, muchos de estos asentamientos se encuentran muy cerca de la costa, así que no tardaremos en avistarlos. ¡Allí, mirad! ¡Algo se mueve en la superficie! ¡Es una manada de Calderones Tropicales!

Calderón Tropical (Globicephala Macrorinchus)

Se les conoce también como "Ballena Piloto" o "Calderón de alerta corta", y pertenecen a la misma familia que los delfines, aunque el nombre de "ballena" se les ha dado por el extraordinario tamaño que llegan a alcanzar los machos adultos: más de 5 metros de longitud y un peso de entre 1 y 2 toneladas. ¡Impresionante! ¿Sabíais que pueden llegar a sumergirse hasta los 1.000 metros de profundidad, durante más de 20 minutos, para capturar calamares gigantes?

¡Esperad! Mirad a los lados del barco, parece que un grupo de delfines ha venido a darnos la bienvenida. ¡Cómo saltan! Parece que tienen muchas ganas de jugar.

Delfín Moteado Atlántico (Stenella Frontalis)

A esta especie que estamos observando ahora se la conoce como Delfín Moteado Atlántico y, como su nombre indica, se le puede identificar por las motas que cubren la mayor parte de su piel. Aunque estas motas no aparecen hasta que son adultos, por eso a las crías se las puede confundir con las del Delfín Mular, otra especie que estamos mucho más acostumbrados a ver en los delfinarios, o incluso apareciendo en conocidas películas y series de televisión. Ojo al dato, estas aguas que estamos surcando ahora, constituyen la mayor área de reproducción del Delfín Mular en toda Europa.

Delfín Mular (Tursiops Truncatus)

Parece que aún tendremos un poco más de suerte y podremos ver una última especie de cetáceo antes de que el barco nos devuelva a puerto. ¿Podéis ver aquel pequeño grupo que se mueve allá, algo más lejos? Amigos viajeros, estamos, nada más y nada menos, que ante Cachalotes.

Cachalote (Physeter Macrocephalus)

Sin duda, lo que más destaca de estos animales es su cabeza, que ocupa un tercio total de su cuerpo. Aún así, se les puede confundir fácilmente con las grandes ballenas, ya que las igualan en tamaño. Pueden llegar a medir entre 11 y 18 metros de longitud, y alcanzar hasta las 60 toneladas de peso, en los mayores ejemplares.



Parece que el tiempo de nuestra travesía ha terminado. Una vez pisemos tierra, el Club volverá a la protección de nuestro querido jardín, no sin antes prometeros nuevos viajes y aventuras a través de nuestra hermosa isla de Tenerife.

Así que tened paciencia, amigos viajeros. ¡El Club volverá a salir muy pronto!


viernes, 3 de julio de 2015

Descubriendo la Rambla de Castro

¡Hola de nuevo, amigos viajeros!

Hoy hemos querido perdernos en los preciosos paisajes que nos regala el norte de Tenerife. Así que, poneos cómodos, porque este viaje nos llevará hasta el encantador municipio de Los Realejos.



¡Y llegamos! Poneos el calzado más cómodo que tengáis a mano, porque hoy nos espera una buena caminata por... ¡La Rambla de Castro! Preparaos para disfrutar de uno de los espacios naturales más importantes de la isla. Desde el Mirador de San Pedro, mires donde mires, el verde se extiende en todas direcciones, bajando por la montaña para encontrarse con el azul del mar. Pero ya va siendo hora de iniciar el camino. Seguidnos bien de cerca y no os separéis, no queremos que nadie se pierda.


El camino nos lleva directamente hacia la Ermita de San Pedro, construida allá por el siglo XVIII. Dicen que en su interior se guarda una talla del Apóstol, testimonio del barroco isleño. Pero no vamos a detenernos aquí ahora, ¡todavía queda mucho por ver!

Ermita de San Pedro

Sigamos bajando por el camino. No cabe duda de que este paraje es digno de admiración. ¡Estamos completamente rodeados de palmeras! La palmera canaria es una especie endémica de nuestras islas y actualmente está protegida. Por algo se la considera como uno de los símbolos naturales del Archipiélago Canario. 

Palmera canaria (Phoenix canariensis)

Y, si os fijáis bien, seguro que os encontraréis también con algún ejemplar de drago, otra de las especies de flora endémica de Canarias. ¿Conocéis la leyenda en torno a los dragos? Se dice que nacieron de la sangre que brotó de Ladón, el dragón de 100 cabezas que protegía el Jardín de las Hespérides, según la mitología griega. Una historia digna de contar, pero la dejaremos para otro momento.

Drago (Dracaena draco)

¿Veis aquella edificación rodeada de palmeras más adelante? Es la famosa Hacienda de Castro, fechada en el siglo XVI, y que es la hacienda más importante de la zona costera. ¿Podéis escuchar cómo se mezcla el sonido de las olas del mar con el cantar de los pájaros? Sensaciones tan maravillosas como ésta existen pocas.

Hacienda de Castro

¿Estáis muy cansados? Tranquilos, sólo nos queda una parada más antes de volver a casa. Y es que no podemos irnos sin visitar el Fortín de San Fernando, una fortaleza defensiva que fue construida en 1808 con el objetivo de defender la isla de posibles ataques de piratas. Aunque, claro, hoy en día hace las veces de mirador, así que, ¿por qué no os relajáis un rato observando el océano?

Fortín de San Fernando

Ha sido una excursión fantástica, ¿verdad? En el Club de las Hespérides nos encanta recorrer estos espléndidos paisajes. Pero ya va siendo hora de regresar a nuestro querido jardín y descansar un poco..., al menos hasta nuestro próximo viaje.

¡Nos vemos pronto, viajeros!

Bienvenid@s

¡Hola, viajeros!

¡Muchas gracias por visitar nuestro querido jardín! Canarias posee ese aire de fascinación y encanto que atrae a tantos visitantes, y no sólo por su clima, sus playas y todo eso que los turistas repiten hasta la saciedad. La isla de Tenerife nos ha robado el corazón, y desde nuestro club queremos descubriros los misterios y la belleza que oculta.

Desde la época de los antiguos griegos, la mitología situaba el Jardín de las Hespérides en las Islas Canarias. Aquí, el feroz y gigantesco dragón de 100 cabezas, Ladón, protegía el paradisíaco jardín en el que vivían las Hespérides, hijas del titán Atlas, y encargadas de custodiar las manzanas de oro, un dorado fruto capaz de otorgar la inmortalidad a quien lo comiera.

¿No sentís curiosidad por acompañarnos? ¡Agarraos bien, que el viaje comienza!